Apuntes sobre el Amor en el Antiguo Testamento - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Apuntes sobre el Amor en el Antiguo Testamento

Colección y Consulta

Por: Perla Schwartz

En la Biblia, para ser más exactos en el Antiguo Testamento está presente el espíritu de Eros que gravita en varios de sus libros. Pero no sólo está el amor como esencia de una pasión, o como ese motor que mueve al mundo, sino que está el erotismo que se manifiesta vía la sensualidad.

Así tenemos por ejemplo, el episodio del incesto de Lot con sus dos hijas, tras la borrachera en el "Génesis" o el relato de la prostitución de Tamar por su suegro Yehuda, también en el mismo libro del Antiguo Testamento.

Apunta Simone de Beauvoir en su afamado ensayo "El segundo sexo" que el amor es para la mujer, una total sumisión para el servicio de su dueño. Y agrega más adelante que las grandes enamoradas son generalmente mujeres que aceptaron de antemano su "destino femenino" entendido en un sentido tradicional: marido, casa y niños.

Por ello podemos apuntar que la primera gran enamorada en tiempos bíblicos es Rebeca quien correspondió al cariño de Isaac, entregándosele en cuerpo y alma, aceptando ese destino femenino del cual nos habla Simone de Beauvoir. Incluso en el "Génesis" se apunta que Rebeca estaba predestinada para Isaac, por ello respondió al ofrecimiento del agua de su cántaro para que bebiera él y sus camellos.

Desde que ambos se conocieron, se amaron de manera entrañable, ese amor que los recompensó de las amarguras de la vida, e incluso las originadas por los desplantes de Esau.

Otra pasión muy similar -que también surge en la predestinación-, es la que experimentan Jacob y Raquel. Incluso Jacob al ser engañado por Laban, el padre a quien sirvió siete años para obtener a la hija, y éste le da a Lea, Jacob optó por trabajar otros siete años para tener como mujer a Raquel.

El escritor Thomas Mann en su novela José y sus Hermanos destaca el momento cuando Jacob vio por primera vez a Raquel junto al pozo, cuando apareció entre las ovejas de Laban, y él apartó la piedra del pozo para ella. Raquel permitió que la besara y los pastores se regocijaron. Germen de una pasión de amor, que vendría a embellecer su vida de ambos con el paso del tiempo.

También Moisés, el supremo legislador de Israel fue protagonista de una singular historia de amor. Aparentemente la Biblia la relata de una manera superficial, sin embargo es el novelista Sholem Asch quien nos enriquece la historia. Cuando Jetro le ofrece la mano de su hija Seforá, en Midián, tierra donde fue a habitar Moisés al huir de Egipto.

Seforá correspondió con lealtad y devoción al amor de Moisés. Ella le acompañaba a Egipto, abandonando todo, cuando éste necesita regresar. Leemos en "Exodo": Moisés "tomó entonces su mujer y sus hijos, y púsolos sobre un asno, y volvióse a la tierra de Egipto".
Ella le inspiraría a decir: “ama a tu prójimo como a tí mismo”

Más adelante en "El Antiguo Testamento" nos encontramos con las desventuras amorosas de Sansón, el hombre más fuerte de Israel en los tiempos de los jueces, hombre que sin embargo tenía una gran debilidad por las mujeres filisteas, se enamoró de dos de ellas y ambas lo traicionaron.

Cierto día, Sansón llegó a la Aldea de Timná y se quedó prendado de una mujer filistea que salió en el camino. Fue a pedir su mano, los padres de ésta trataron de disuadirlo, que optara por una judía y no por una filistea pagana. Fue tal su insistencia que se casó con ella. Esta lo traiciona de inmediato revelándole a los filisteos un secreto que le sonsacó a Sansón como supuesta prueba de amor.

Sansón se va enfurecido a Timná no sin antes dar muerte a treinta filisteos. Años más tarde se enamoró de la sensual Dalila, quien sabiendo que la fuerza residía en su cabello, lo rapó, para que los suyos, los filisteos pudieran ser los vencedores.

Dalila se aprovechó cuando Sansón dormía, lo rapó, los filisteos, lo ataron con cadenas e incluso le arrancaron los ojos. Páginas más adelante nos encontramos con Ruth la moabita, mujer virtuosa, humilde y amantísima, quien se enamora de Booz, varón poderoso y recto quien la tomó por mujer. Y no sólo fue una gran esposa sino una nuera intachable para Noemí.

Ruth ha inspirado a varios poetas entre ellos a Juana De Ibarbouru y Gilberto Owen, quienes exaltan su generosidad de alma.

Y finalmente -sin haber pretendido agotar todo el tema- dos mujeres más del Antiguo Testamento: La reina Ester y Judit.

Ester, esposa de Asuero nos es presentada como una mujer muy bella. Este la amó sobre todas las mujeres, sin embargo en algún momento ella tuvo que darse a la tarea de defender a su pueblo. Asuero, enamorado le respondió y se impuso a Hamman, su pérfido funcionario.

Judit queda viuda cuando joven y recordará a su marido Menasés. Mujer de buen corazón, piadosa y discreta, optó por vivir recluida en su casa de Betulia. No aceptó a ningún otro varón, fue fiel a la memoria de su esposo muerto.


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