De Waterloo a la Guerra Fría, Parte VII - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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De Waterloo a la Guerra Fría, Parte VII

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Por: Jacobo Contente          

(02/2011)
El gobierno serbio probablemente no tuvo relación con el atentado en Sarajevo, pero Austria y Hungría vieron la oportunidad de acabar con el eslavismo que comprometía la solidez del Imperio. Viena emitió un ultimátum a Belgrado, incluyendo una cláusula de participación en las investigaciones del crimen; ante la negativa de los serbios, Austria declara la guerra el 28 de julio de 1914. Lo usual hasta entonces, es que éste tipo de conflictos se dieran localmente; por lo menos sin salirse del área de los Balcanes, pero la influencia de Guillermo II y su Estado Mayor, con el ánimo de aprovechar la reacción que seguramente vendría de Francia que supuso quedaría aislada, y posteriormente poner en marcha la expansión alemana, fue un rotundo error político, pues los galos con los ingleses (enemigos en el pasado), se habían acercado a través de la “Cordial Entente”, pacto firmado en 1904. Tampoco pudo calcular la reacción de los rusos, que no podían desentenderse de la suerte de los serbios.

Los primeros en movilizar tropas fueron los rusos el 1 de agosto, seguida por Francia, por lo que Guillermo II declara la guerra el 3 de agosto. Para sorpresa de los alemanes, ya que Berlín había violado la neutralidad de Bélgica con la aplicación del plan “Schlieffen”, Gran Bretaña también reacciona declarando la guerra a los germanos. Con ello la Primera Gran conflagración da comienzo, en un nudo provocado por varios pendientes sin resolver, además de grandes tensiones dadas en el pasado inmediato, pactos incumplidos y anhelos de grandeza de los imperios, que de paso involucrarían a varias repúblicas. Todo esto en un siglo que apenas iniciaba, con otra tecnología y necesidades distintas a las guerras que se habían llevado a cabo en el continente europeo.
Muchos historiadores consideran errónea la mención como Guerra Mundial, la desatada entre el 14 y 18. La catalogan como esencialmente europea, sobre todo en sus inicios, pues en un bando estaban Francia e Inglaterra, uniéndose Italia en 1915; por el otro bando encontramos que fueron Alemania, Austria, Turquía y Bulgaria, cuya unión pudo lograrse tras la sangrienta destrucción de Serbia. En realidad esta gran guerra, no tuvo repercusiones en otras partes, aunque tardíamente tomara parte los Estados Unidos, ninguna de las acciones tuvo lugar en territorio americano, aunque las hubo en algunas colonias dominadas por europeos principalmente en el continente africano. Japón y América Latina participarían virtualmente, pero sin ninguna consecuencia.

Lo que si se justifica es la denominación de Gran Guerra, pues fueron terribles los acontecimientos que se dieron, a escalas nunca vistas de pérdidas humanas y de violencia. En ella se pondrían a punto muchas armas pensadas y diseñadas desde el siglo XIX, con la ayuda de nuevos materiales y tecnologías. Los acontecimientos más crueles se darían en suelo francés, que fue ocupado por alemanes y austriacos cerca de 4 años. Las modalidades entre los que peleaban bajo los obuses, balas, llamas y gases mortales, fue la de tener un enemigo la mayor parte del tiempo invisible, además de tratar de sobrevivir entre el lodo de las trincheras, sufriendo hambre y horror. Otra modalidad fue el combate aéreo, que se daba con lo último en aviones y técnicas de defensa y ataque; al menos en el aire, los pilotos guardaban cierta ética y honor para con los enemigos. En el mar, nuevos acorazados y destructores salían de los astilleros con mejores armas y recursos de navegación, aunque la idea y puesta en la práctica de los portaaviones, tardaría unos cuantos años más.

Realmente el epicentro de la lucha fue en suelo francés, pero se desarrollaron otras acciones en suelo ruso, entre prusianos y zaristas. También las hubo en Italia, done los austriacos se imponían, hasta la llegada de refuerzos a los italianos. Los ingleses tuvieron un papel más amplio, pues sus fuerzas combinadas con tropas australianas llegarían hasta Gallipoli para enfrentar a los turcos. Los otomanos les ganaron debido a la astucia y preparación del general Mustafá Kemal. No obstante los ingleses, decididos a terminar con el Imperio

Otomano y después de liberar el Canal de Suez, enfrentan a los árabes contra los turcos, con la ayuda de un coronel Lawrence, mejor conocido como Lawrence de Arabia, por las varias películas sobre su vida que Hollywood realizó. La astucia inglesa no tenía límites, pues al mismo tiempo que prometía independencia a Siria Jordania e Irak, daba esperanzas en Palestina para la creación de un hogar nacional judío, el que Herzl había soñado y por el que luchaba el movimiento sionista. Dos compromisos que a la postre desencadenaría en varios conflictos regionales.
En 1917 las luchas tuvieron dos factores importantes que inclinarían la balanza. El primero constituido por la caída de la Rusia zarista y el encumbramiento en el poder de Lenin y sus simpatizantes comunistas, quienes firmaron la paz en Brest-Litovsk. El segundo factor, la entrada a la guerra de los Estados Unidos, ocurrida el 4 de abril del 1917. La movilización de sicológico entre los alemanes, pues no solo llenaba el hueco dejado por la retirada rusa, sino que se sabía de la capacidad material casi ilimitada con que la nación americana contaba.
Las batallas feroces continuaron y el avance de los aliados contra Alemania y los imperios, incluyendo al turco, se hizo palpable. Finalmente las ofensivas prusianas fueron aniquiladas entregando las armas el 3 de noviembre, como lo habían hecho las fuerzas turcas el 30 de octubre. Por último el Gobierno alemán pidió el armisticio que se firmaría el 11 de noviembre de 1918, huyendo como refugiado a Holanda su emperador Guillermo.
De los ocho millones de hombres movilizados en total, dos millones resultaron gravemente afectados y de ésta última cifra, se calculan 1,360,000 muertos. De los imperios que tomaron parte, sólo el inglés tuvo mejor suerte, quedando pendiente para los victoriosos el formular algunos mecanismos para que la humanidad ganara una paz más duradera. Con ello en mente en el Tratado de Versalles del 28 de abril de 1919, se sentaron las bases para el nacimiento de una Sociedad de Naciones, que con muchos problemas en el camino, pudo lograr tan solo por 20 años, una relativa paz europea.

Continuará…



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