Dunia, recuerda - Intelecto Hebreo

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07/05/2017
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Dunia, recuerda

Colección y Consulta

Por: Dunia Wasserstrom Z´l

El presente reportaje es un testimonio adicional que la periodista y escritora Dunia Wasserstrom sigue realizando en su compromiso con las nuevas generaciones, para que no olviden y tengan presente la época del Holocausto. Como todos sabemos ella es la autora del libro "Nunca Jamás" que tiene varias ediciones en su haber y además, sus vivencias y documentación directa, las sigue exponiendo en distintos foros universitarios y culturales que se lo solicitan. Recordar, en una época en que todavía la humanidad permite brotes de neo-nazismo y pretende negar una realidad vergonzosa que forma parte de la historia y que dio como resultado el sacrificio de millones de personas, resulta triste pero necesario.

Nosotros los judíos deportados a Birkenau - Auschwitz, no teníamos derecho de escribir a familiares o amigos. Los deportados no judíos, podían escribir sólo de vez en cuando. Un día de 1942, teniendo mucha hambre me acerqué a la cocina donde trabajaban mujeres polacas (no judías), y pedí a la cocinera algo de comer. Ella arrojó una papa al lodo y me dijo en polaco: "Eso vas a comer", yo limpié la papa con mi uniforme sucio y me la comí.

Un año después yo trabajaba como intérprete en la Gestapo y llevaron a la oficina, a esa misma mujer polaca, acusada por haber robado carne de la cocina. Cuando me vio, se asustó mucho y me dijo: “Ahora tú te vas a vengar de mi”. Yo le contesté en polaco: "Te equivocas, te voy a ayudar porque nosotras las judías, somos mejores que ustedes".

En vez de ser ejecutada por el nazi Boguer, ella salió libre. En la puerta me preguntó: "¿Con qué te puedo pagar mi vida?"; le contesté: "Dame una tarjeta para poder escribir a mis amigos de París". La polaca me dio una tarjeta, la cual aproveché para escribir esperando alguna respuesta.
En la pequeña tarjeta escribí lo siguiente:
"Querida señora Duelos, le he escrito varias veces y hasta ahora no he recibido ninguna conón. Me encuentro aquí desde casi un año y medio, trabajo y estoy bien de salud; no tengo noticias de ninguno de mis amigos, sería feliz si usted me contesta. ¿Cómo están Usted y sus hijos? ¿No sabe si la Sra. Jurguet se enen Chaláis? Yo le he escrito pero nunca recibí contestación. Puedo recibir corresSaludos a usted y a sus hijos.

Dunia Uryson

Años después, para ser exacta en la mañana del 24 de fede 1957, asistí a la ceremonia de inhumación al "Mártir Judío Desconocido". Fue la más emocionantes de las que he participado. Esta ceremonia fue sobria, que subrayó el carácter serio, permitiendo al judaísmo francés mostrar "In Memoriam", un homenaje a los mártires asesinados en los campos de exterminio alemán.

El Gran Rabino de París, solicitó que los servicios fúnebres fuesen realizados en todas las sinagogas de París y de toda Francia, al mismo tiempo (11:00 horas) que se efectuaba en el Mausoleo. El Sr. Rabino Fingerhut oró como es costumbre en los entierros judíos; un comité compuesto por el Sr. León Meiss (Presidente de Honor del Comité Central), además de los señores Dr. V. Modiano (Presidente del C.R.I.F.) y el Sr. Schneersohn (Presidente Ejecutivo del Memose reunieron en el monumento de Mont Parnasse junto con otros grandes rabinos para depositar en un nicho provisional seis bolsas conteniendo las cenizas de varios campos de concentración y de exterminio, entre ellos Auschwitz, Belzec, Chelmo, Maidanek, Sobibor, Mauthausen, Treblinka, así como del Ghetto de Varsovia.

Tomamos parte de la conmemoración seis ex-deportados de Auschwitz; las cenizas fueron mandadas a París por las comunidades judías de Polonia y Austria, cuyos representantes también se hicieron presentes. Las bolsas fueron colocaen urnas, mientras los rabinos rezaban una oración especialmente escrita para esa ceremonia fúnebre.

Después de que las urnas fueron portadas por nosotros (los ex-deportados), los nichos fuellenados con tierra traída desde Jerusalem. Mis compañeros y yo bajamos a la cripta rodeade mucha gente a la que embargaba una enorme emoción en sus corazones, sólo un sollofue el único sonido que rompió tan solemne acto.

El Gran Rabino de París en su discurso manifestó:
"Vamos a proceder a la inhumación de las cenizas que han venido desde los hornos crematorios de los campos, cenizas de 6 millones de judíos. Nuestros hermanos no están más en la tierra, de ellos queda nada más sus cenizas para darles una sepultura digna. Hemos hecho de este lugar un cementerio, desde hoy es un piso sagraNo tengo más palabras al depositarlos en sus criptas para siempre. Qué débiles son mis palapara externar el dolor por la masacre de dos partes del judaísmo europeo, que nunca olvidareni de día ni de noche. Vamos a rendir homenaje a nuestros hermanos en el solemne silencio de este recinto, su memoria no debe mezclarse con nuestros problemas cotidianos, ellos tienen derecho al descanso. Pedimos a nuestros hermanos mártires, interceder ante Dios por la causa de Israel, Él ha decretado que nuestra generación sufriese.  Ten piedad de Israel".




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