Historia de los Judíos en Turquía *s - Intelecto Hebreo

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Historia de los Judíos en Turquía *s

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Historia de los Judíos en Turquía

Por: Menahem Balli
Sept. 2011
Los muelles de Cádiz estaban abarrotados con los judíos expulsados por el edicto proclamado por los Reyes Católicos. Esto sucedía en la noche del 2 de agosto de 1492, Cristóbal Colón se disponía a partir a su primer viaje la madrugada del 3 del mismo mes, a la aventura que culminaría con el descubrimiento de un nuevo continente.

A los judíos expulsados de España se les denomina sefaraditas (provenientes de España en hebreo), nación donde en los últimos tiempos habían sido obligados a convertirse a la fe cristiana, abandonando sus creencias y tradiciones. Un gran número no aceptó las condiciones impuestas por los monarcas y prefirieron la expulsión y abandono de sus propiedades, a traicionar su fe y herencia histórica.
A esos perseguidos judíos de España, extendió su ayuda desde el lejano Imperio Otomano, el sultán Bayezid II. Anterior a ese gesto que hasta la fecha se agradece, ya existían desde muchos siglos atrás en la Península de Anatolia, varias familias judías. Restos de asentamientos judíos del siglo IV a.c. se han descubierto en los alrededores del Mar Egeo. Posteriormente cuando los otomanos conquistaron la ciudad de Bursa en el año 1324, haciéndola su capital, encontraron a una comunidad judía oprimida bajo leyes bizantinas. El sultán Ornan, les permitió construir la sinagoga "Etz Ha-Hayim" que dio servicio hasta hace aproximadamente 70 años.

Canción: Turca moderna,
"El beso", canta "Tarkán".

Podemos encontrar también que existió una emigración hacia Turquía durante el siglo IV de personas provenientes de Hungría, Francia, Italia, Grecia y Bavaria, quienes encontraron un refugio a las persecuciones a que estaban sujetas por la misma discriminación religiosa. En el año 1453 el sultán Mehmet II, al conquistar Constantinopla, también encontró a una reducida comunidad judía, misma que lo recibió con mucho entusiasmo.
A través de las conquistas turcas en Europa, los otomanos fueron apoyados incondicionalmente por este pueblo semita y muchos de ellos fueron gratificados (Bursa, Edirne y Estambul) con tierras, propiedades y oportunidades para prosperar, practicando al mismo tiempo con libertad su fe y cultura.
En el momento de la expulsión española, el sultán ordenó a sus gobernadores que recibieran a los judíos en forma cordial. Cuatro ciudades otomanas se convirtieron en centros de absorción, siendo éstas: Estambul, Esmirna, Safed y Salónica.

Corría el año de 1556 y el sultán Suleyman El Magnífico, escribió una carta al Papa Pablo IV pidiendo la inmediata liberación de los así llamados marranos de Ancora, a quienes declaró ciudadanos otomanos. Hay que recordar que el Imperio Otomano en aquel entonces equivalía a una superpotencia, por lo que el Papa no mostró ningún impedimento para liberarlos. Siglos después los judíos rusos que huyeron de pogroms y la revolución bolchevique, encontraron asimismo refugio en Turquía.
La prosperidad y creatividad de los judíos otomanos, se considera que rivalizó con la época de oro en España, este período duró aproximadamente 300 años después de la expulsión española. El sultán Bayezid II, dijo: “El monarca católico Fernando, fue equivocadamente considerado sabio, porque con la expulsión de los judíos empobreció España y enriqueció Turquía”
Al igual que en España, la mayoría de los médicos de la realeza otomana eran judíos, pudiendo mencionar a: Hakim Yakoup, Joseph y Moshe Hamon. Un hecho de singular importancia es el que los judíos llevaron al Imperio Otomano la imprenta. También tomaron parte en la diplomacia del imperio, como fue el caso de Salomón Ben Nathan Esquenazi, quien arregló la primera relación diplomática con los británicos.
En general la cultura judía floreció como consecuencia de la libertad existente y encontramos que en 1493 se establecieron las primeras imprentas en hebreo en la ciudad de Estambul. El estudio de la lógica, matemáticas y ciencias naturales fue muy difundido; se fundaron asimismo escuelas místicas de pensamiento y música de carácter religioso, de ellas hasta la fecha existen libros de música en donde se combinaba la música clásica turca con el folclor español, creándose un estilo único en su género.
Un cambio radical fue el acontecido en 1856, donde se proclaman varias reformas que abarcaban a todos los ciudadanos (musulmanes o no), ratificadas por varias leyes. La primera guerra mundial puso fin a la gloria del Imperio Otomano y en 1923 Turquía se declara independiente después de una guerra de independencia (1919-1922), destacando el liderazgo de Mustafá Kemal Ataturk.
Durante los trágicos días de la segunda conflagración mundial, Turquía se mantuvo neutral, pero desde 1933 Ataturk, había invitado a varios profesores prominentes judeo-alemanes, para establecerse en la nueva república, y dejar la Alemania nazi. Esto contribuyó a que se desarrollara el sistema universitario turco.







Durante la segunda guerra mundial, las comunidades judías griegas  fueron casi eliminadas por las fuerzas de Hitler, en cambio, los judíos turcos estuvieron a salvo del nazismo. Varios esfuerzos de diplomáticos turcos, contribuyeron a salvar a judíos con esa nacionalidad que vivieron en Francia y Grecia, prestándoles  un refugio que legalmente les correspondía y brindaron asilo en general a personas que huían del dogmatismo, la intolerancia y la persecución.
En los tiempos actuales, la comunidad judía turca se estima en aproximadamente 26,000 personas, siendo un 96% de origen sefaradí y el 4% de origen ashkenazita. Sólo en Estambul existen 16 sinagogas que dan servicio permanente a los feligreses.  Los niños y juventud judía estudian en colegios privados del gobierno y escuelas extranjeras. Hay un colegio de la comunidad en Estambul y una primaria en la ciudad de Esmirna. El turco es el idioma oficial y en las escuelas judías el hebreo  se enseña de 3 a 5 horas a la semana.
A diferencia de los primeros emigrados judíos de España, quienes hablaban en ladino o judeo-español, los judíos jóvenes en Turquía hablan el turco, olvidando el ladino y el francés que por mucho tiempo fueron los idiomas que se oían  en casas y sinagogas. No obstante se han hecho grandes esfuerzos para preservar la herencia española, en dichos y cantos. Referente a prensa judía, hay que recordar que desde 1843 existió y hoy en día existe un periódico semanal en turco  y una hoja especialmente dedicada al ladino, denominado "Shalom".
Siendo la comunidad judía turca muy pequeña, se han fundado dos hospitales (uno en Estambul y otro en Esmirna) que además cuentan con asilo para la tercera edad y varias asociaciones de beneficencia. Esta población se ha distinguido en áreas  industriales, mercantiles y de profesionistas. Las universidades de Estambul y Ankara cuentan con varios profesores judíos y la vida en general, como en los pasados siglos, transcurre en paz y libertad.

En estos tiempos, en que la intolerancia y el extremismo religioso invade a muchos países, Turquía trata de mantener sus principios ante tales embestidas;  lamentablemente estos acontecimientos mundiales, han permeado en el mismo gobierno, causando intranquilidad interna entre sus habitantes, y externa con otras naciones que esperan pronto cambie para bien el rumbo tomado en el pasado reciente.





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