Niccoló Paganini *s - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Niccoló Paganini *s

Colección y Consulta

Fragmento del Concierto Nº 1
de Paganini
Interpreta Yehudi Menuhim

Niccoló Paganini


Por: Sulamita Konigsberg

Nacido en Génova el 27 de octubre de 1782, Niccolò Paganini fue un violinista único por su originalidad sin precedentes y su prodigioso virtuosismo.
La gente, no pudiéndose explicar en forma racional sus dones, le atribuyó poderes diabólicos. Probablemente su escuela técnica tuvo su base en todas las que le precedieron históricamente, o quizás, en ninguna pues nadie le enseñó la habilidad que poseía.
Sus primeros maestros Giovanni Servetto y Giacomo Costa, eran poco conocidos. A los 9 años Niccoló asombró al mundo; pocos años después ejecutó unas variaciones compuestas por él sobre el "Aria della Camagnola". Posteriormente en Parma, Alessandro Rolla fue su maestro y le hizo equilibrar sus extravagancias violinísticas. En Génova pasaba horas interminables estudiando, por lo cual su salud se resintió posteriormente.
Su carrera como concertista se inició en 1801 en Italia Septentrional, por la Toscana. De esa época se perdieron 24 fugas de su inventiva. Llevó una vida desordenada y de aventuras, pero no dejó su arte y obtuvo éxitos clamorosos. Un admirador le regaló, cuando estaba en Liorna, un excelente violín Giuseppe Guarnieri, que Paganini portó siempre. A su muerte este violín fue depositado en la "Sala Rossa del Palacio Municipal de Génova". También fue un gran virtuoso de la guitarra y se dedicó un tiempo a estudios agronómicos.


En 1805 reanuda con más intensidad su carrera de concertista. Elisa Baciocchi, hermana de Napoleón, lo nombró en Lucca, Director de Música y de la Orquesta del Teatro de la Ópera. Permaneció ahí tres años y volvió a su vida inquieta y agitada, tocando en varias ciudades y electrizando a la audiencia.
En una de sus actuaciones apareció herido de un pie, cojeando, e hizo reír al público. Comenzó a tocar y las luces del atril cayeron al suelo; luego la prima (cuerda primera del violín) saltó por el aire y la hilaridad del público llegó al colmo. Paganini no se inmutó y siguió tocando con sólo tres cuerdas. Entonces la hilaridad se transformó en entusiasmo.
Es legendaria su habilidad para sacar provecho de las cuerdas cuando alguna se rompía. En una ocasión tocó con sólo dos cuerdas. La princesa Elisa le preguntó si no le bastaría una sola cuerda para su talento; él le contestó que lo intentaría y compuso una sonata para la sola cuarta cuerda, cuya ejecución en palacio causó el asombro de todos.
Tuvo un hijo con la bailarina Antonia Bianchi y en 1829, tocó en Viena e inició una gira por Austria, Sajonia, Babiera y Prusia.
En París (1831), su presencia suscitó un verdadero fanatismo a pesar de la pesadilla del cólera que azotaba la ciudad. El público se volcó en el "Grand Opera" para escucharlo y olvidar todo. Se decía que su violín sonaba irónico como el "Don Juan" de Byron; salvaje y ardiente como una maldición de Dante, melancólico y soñador como una poesía de Lamartine; fantástico como en una escena nocturna de Hoffmann y con todo eso, tierno como las melodías de Schubert.
Impresionó vivamente a Liszt y Meyerbeer lo siguió por toda Europa para descubrir el misterio de su genio. Paganini llegó a ser el violinista más famoso y fabuloso del mundo musical. Cinco años antes de su muerte -acaecida en 1840-, la autoridad eclesiástica prohibió se le enterrara en lugar sagrado, porque pensaban que tenía relaciones con el diablo. Así surgieron leyendas acerca de él, debidas a la delirante fantasía popular.
Respecto a esto último Liszt comentó: "La altura de este genio inaccesible, excluye la imitación; nada pisará sus huellas, ninguna gloria obscurecerá la suya, su nombre se pronunciará sin parangón.
A sus 40 años adquirió la máxima perfección asequible, sobrenatural; por ello se le relacionó con brujerías, encantamientos medievales, etc. Se explicaba, su inexplicable genio, con hechos aún más inexplicables. Fue a un tiempo ejecutante y creador de sí mismo.
Actualmente ya no existe el intérprete que reúna ambas cualidades, por lo que se le considera de un virtuosismo escolástico, un poco imperfecto. Son especialmente famosos los catorce Capricci para violín solo; dos conciertos, numerosas composiciones, diversas Variaciones, entre ellas las "Variazioni de bravura", con la cuarta cuerda, sobre un tema de Moisés.
Varios manuscritos de él se conservan en el Museo de Historia Musical de Colonia. Niccoló Paganini, fue leyenda, magia y virtuosidad inconmensurable.




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