Stein, Leventhal, y los Ovarios Quísticos - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Stein, Leventhal, y los Ovarios Quísticos

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Stein, Leventhal, y los Ovarios Quísticos


Por: Dr. Zvi Avigdor (Nueva York)
(12/2011)

En la ginecología, existe un padecimiento llamado Síndrome de Stein-Leventhal,  también conocido como Síndrome del Ovario Poliquístico (Poli= muchos; quistico= quistes). Un quiste es un saco lleno de líquido o grasa. No se sabe por  qué, pero a veces los ovarios desarrollan quistes (Fig 1) y éstos, producen cambios  hormonales en la mujer, causando principalmente en ella virilización (explicaremos que significa esto más adelante) y pérdida de la menstruación.
    El Síndrome de Stein-Leventhal es la condición hormonal anormal más frecuente en la mujer, en etapa reproductiva y la causa más común de infertilidad femenina, por lo que no existe ginecólogo en el mundo que no lidie con este diagnóstico.   Se calcula que en los E.U., existen 15 millones de mujeres con este síndrome, caracterizado como ya dijimos, por la presencia de quistes en los ovarios, virilización (aparición de vello y otras características masculinas) e irregularidades   en la menstruación (o ausencia total de ella) con consecuente infertilidad. Por motivos que aún no se han elucidado por completo, estas mujeres tienen cantidades altas de hormonas masculinas (como por ejemplo la testosterona) en su sangre.
     La condición fue descrita y tratada con éxito por primera vez por los ginecólogos Irving Stein y Michael Leventhal, anunciándolo al mundo en 1935, en la revista American Journal of Obstetrics and Gynecology, causando  gran sensación  en el mundo médico. Ahora que se cumplieron 35 años de la muerte de Stein y 40 de Leventhal, recordemos a estos 2 médicos quienes abrieron las puertas para la investigación y el mejor entendimiento de éste trastorno tan  común y paradójico.
    Irving Freiler Stein (1887- 1976) y Michael Leo Leventhal (1901-1971) nacieron en Chicago, ambos de padres judíos. Los dos se graduaron en Medicina del Rush Medical College de su ciudad natal  (Stein en 1912, Leventhal en 1924),  e  hicieron  su especialidad en gineco-obstetricia en el Michael Reese Hospital, donde se quedaron a trabajar por el resto de su vida profesional. Es allí donde se conocieron y se hicieron colegas. Cabe mencionar que ellos no tenían  preparación como  investigadores, sino que su descubrimiento fue meramente clínico, por medio de la observación cuidadosa de sus pacientes.
    Stein y Leventhal notaron, que en muchas pacientes que acudían a ellos con queja de que habían perdido su menstruación (y por lo tanto no podían embarazar), al examinarlas y palparles el abdomen, les detectaba quistes en los ovarios.   A pesar de que los quistes son comunes en la mujer normal, esas pacientes eran obesas y presentaban también hirsutismo (exceso de vello) y atrofia de senos, ambas, características viriles o masculinas. Por sus observaciones cuidadosas, resultaron   ser los primeros en la historia en asociar los quistes de ovario con la pérdida de menstruación, causada por el cese de la ovulación (anovulación) y la virilización. Así, se les ocurrió dar a estas pacientes inyecciones de la hormona   femenina estrógeno como tratamiento, pues se sabe que el estrógeno contrarresta los síntomas virilizantes en una mujer. Sin embargo, esto no dio  resultado y llegaron a la conclusión que quizá los quistes estaban produciendo, ya sea una   sustancia que inhibía las hormonas normales femeninas que existen en la mujer (y las inyectadas por ellos), y/o los quistes, de plano, estaban produciendo hormonas masculinas (como por ejemplo la testosterona) que inhibían los estrógenos femeninos,   resultando en la pérdida de la menstruación, el crecimiento de vello y la atrofia de senos como mencionamos anteriormente.
    Luego se dieron cuenta que a muchas de sus pacientes sin menstruar y con vello, no se les detectaba quistes durante la palpación como habíamos dicho. Pero demostraron que ésto era debido a que eran muy pequeños, pero si existían. En   esa época no existía el ultrasonido así que para demostrar pequeños quistes ováricos había que recurrir a la laparotomía (abrir el abdomen para visualizarlos), la biopsia de ovario, o el uso de una radiografía hoy obsoleta, llamada   neumoperitoneo transabdominal, que consistía en inyectar primero aire en el abdomen y luego sacar una placa; el aire como fondo, permitía la visualización de los quistes ováricos chicos no palpables. El uso del ultrasonido comenzó a utilizarse   sólo hasta principios de los años 1980 y actualmente es la forma como se hace o confirma el diagnóstico.
   


Stein y Leventhal, al hacer esas biopsias de ovario, descubrieron con gran  sorpresa el hecho de que este procedimiento por sí mismo, hacía que las pacientes ¡comenzaran a menstruar! Vieron que el hecho de extraer, aunque fuera un pedazo   minúsculo de ovario quistito, era beneficioso (aunque no siempre duradero),  cosa que iba de acuerdo con su teoría arriba mencionada, de que el ovario era el que de alguna manera, producía virilización en estas mujeres. Para comprobar su hipótesis   en forma definitiva, tomaron a 7 pacientes y ahora, por medio de cirugía  (no biopsia), decidieron extraer un pedazo de ovario con quistes. Efectivamente, al hacerlo, todas las mujeres comenzaron a menstruar y dos embarazaron. Ese  experimento  fue lo que describieron en su artículo, demostrando sin duda alguna, que  la presencia de los quistes era la causa del problema. Hasta el día de hoy no se sabe por qué un ovario poliquístico comienza a re-ovular cuando se le corta.  Pero lo  hace en 70 a 90% de los casos, con una posibilidad de embarazo de 40 a 60%;  o sea, un procedimiento muy efectivo.

    Su cirugía fue llamada  ovarian wedge resection (resección ovárica en cuña) y ésta táctica fue utilizada con gran éxito en todo el mundo como tratamiento de la anovulación, hasta los primeros años de  los 1960, cuando   Greenblatt descubrió el clomifeno, una medicina que tomada por vía oral produce ovulación, por lo tanto ya no hacía falta una operación. Actualmente hay otros medicamentos que también producen ovulación, por lo que  la operación   se usa sólo para aquellas pacientes que no responden al tratamiento medicinal, pues deja a muchas mujeres con poco tejido ovárico y/o con cicatrices ováricas; además de los riesgos y molestias de la anestesia y la recuperación.  Aún   más, hoy día, en el caso raro que se llegara a necesitar la operación, existe una innovación menos agresiva. Se hace, por medio de un laparoscopio un drilling ovárico, a saber:  se introduce a través  del abdomen un tubo delgado   y a través de él, se hacen pequeños orificios en la superficie ovárica, usando una aguja cáustica o láser, preservándose así mucho tejido ovárico y la recuperación es rápida.
    
Haremos notar que la suspensión total de la menstruación no es sólo importante desde el punto de vista de esterilidad, sino que aumenta el chance de cáncer de ovario. Es por eso que su tratamiento, aunque fuera por ése solo motivo,    es importante en los ovarios poliquísticos.
    Stein adquirió fama y recibió el grado de Profesor Emérito en Northwestern University. Fue también nombrado Senior Member del Highland Park Hospital, ambos en Chicago. Se le eligió  Presidente de la Sociedad Ginecológica   de Chicago y de la Sociedad Americana del Estudio de la Esterilidad. Aparte del articulo mencionado de 1935, Stein publicó otros 8 artículos sobre el síndrome, y Leventhal otros cuatro. Este último  también adquirió fama, siendo su  consultorio  frecuentado por miles de pacientes de todo el mundo. Durante la Segunda Guerra Mundial ya se había distinguido por su trabajo en hospitales norteamericanos de evacuación en África e Italia.
    Stein y Leventhal son actualmente tenidos en muy alta estima por el ámbito médico, pues debido a la complejidad de la medicina moderna, es muy difícil descubrir cosa alguna sin ser investigador de tiempo completo. Ellos no lo eran: fueron    dos simples clínicos que efectuaron observaciones muy astutas en sus consultorios de práctica privada observaciones que revolucionaron el entendimiento y tratamiento de la forma más común de infertilidad femenina.

* Ambas fotografías, cortesía Michael Reese Hospital, Chicago, E.U. (cerrado en 2008).



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