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Zion y Las Guardias Médicas

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Zion y Las Guardias Médicas


Por: Zvi Avigdor, Nueva York
(11/2011)

    
Se han cumplido dos años de la muerte de Sidney Zion. Acostumbro escribir biografías de médicos destacados de origen judío, pero en esta ocasión haré una excepción, ya que a pesar de que el Sr. Zion no fue médico  (si judío), hizo un cambio revolucionario en la medicina, que en mi opinión, amerita ser postulado junto con los médicos innovadores de la más alta categoría.
    Los esfuerzos de Sidney Zion, resultaron en que el número y duración de las guardias hospitalarias de los Internos y Residentes en los E.U. se redujeran, con el fin de evitar que éstos incurrieran en errores médicos debido a su cansancio.  Esto no fue nada fácil, pues el tiempo y tipo de guardias exagerados que se imponía a los médicos residentes en la segunda mitad del siglo XX eran tomados como un hecho, de facto e indiscutible, ya que  se pensaba era una necesidad  primordial para la formación del especialista. Pero además, el gobierno pagaba (y lo sigue haciendo) a los hospitales un "subsidio por enseñanza médica" por cada Interno y Residente, y mientras más trabajo se les daba a los Internos y Residentes  más rendía ese pago.

Hasta el año de 1989, los médicos estudiando su especialidad en hospital,  no sólo trabajaban extensas horas sino que lo hacían en condiciones sumamente estresantes. Como ejemplo, en mi caso personal, durante mi año de internado en  la ciudad de Nueva York en 1981, trabajaba en el hospital durante 33 horas, descansando  15. En el tiempo que permanecía en el  hospital, no sólo no había oportunidad de dormir, sino de no poder siquiera sentarse a tomar los alimentos del día.  Durante el segundo año, las cosas mejoraron un poco pero aún en  el tercero hacía  guardia cada tercer noche. Hoy día, a veces bromeo que aún después de 25 años, todavía me estoy recuperando de esa experiencia.
    La razón para la obligación de guardias tan intensas era, según la creencia del ámbito médico, que el estudiante debía estar preparado a "responder a situaciones médicas a cualquier hora de la noche, y/o a pesar de estar cansado".   La realidad es que, con la paga tan baja, los hospitales aprovechaban la voluntad y emoción del recién graduado (por hacer su especialidad), otorgándosele el título a cambio de un trabajo esclavizante, conducta sumamente beneficiosa para  las  instituciones hospitalarias como hemos mencionado, pero, como veremos, no siempre benéficas para los pacientes.
     No es difícil deducir que muchos errores médicos fueron cometidos por los recién graduados durante su especialización, debidos al cansancio. Además, para entender mejor la contribución de Sidney Zion, sepa el lector que hasta 1989,   a partir de las 5 de la tarde y hasta las 8 de la mañana del día siguiente, no podía hallarse, en persona, a  ningún maestro o médico de servicio experimentado, en los corredores de ningún hospital; si el Interno o Residente tenía   alguna duda con respecto a un paciente, llamaba por teléfono al profesor en turno de guardia, que se hallaba en casa. Esto era problemático pues obviamente, por más que se le explicaba al profesor la situación por teléfono, éste no  tenía  oportunidad de ver al paciente "con sus propios ojos"; consecuentemente, errores ocurrían, producidos por los inexpertos médicos tratantes, durante la mitad de la noche. Sidney Zion experimentó una situación así, y decidió  terminar con  los malos hábitos  hospitalarios de guardia existentes, tan arraigados y considerados imposibles de cambiar. Veamos cómo lo hizo.
    Sidney Zion (1933-2009) nació en Passaic, Nueva Jersey, Hijo de un dentista, se graduó de la Escuela de Leyes de Yale University, Connecticut,  en 1958. Comenzó a trabajar como abogado en asuntos criminales en  su estado natal y en los años 60 fue nombrado Fiscal Federal de Nueva Jersey. En este tiempo comenzó a escribir artículos para el periódico The New York Post y fue  nombrado corresponsal para asuntos legales del New York Times. Así, Sidney te volvió reportero y periodista; con tal éxito, que posteriormente fue contribuyente de la revista New York Magazine, y de los periódicos Soho Weekly  News, The NY Daily News, The New York Observer  y The Nation.


Pero su vida se transformó cuando en la noche del 4 de marzo de 1984, su  hija Libby de 18 años, estudiante universitaria, fue ingresada al New York Hospital con fiebre, escalofrío y agitación acentuada. Los padres de  Libby se fueron a casa a pasar la noche. A eso de las 2 a.m. los síntomas de Libby empeoraron  y el Interno y Residente que se encontraban de guardia decidieron buscar la opinión de alguien con más experiencia. Así, llamaron por teléfono  al profesor encargado esa noche, y después de discutir el caso, se decidió darle un analgésico  y un sedante, (demerol y haldol). Se decidió también amarrarla a su cama, para prevenir que se lastimara.  Libby falleció súbitamente 8  horas después de su ingreso al hospital. La autopsia reveló pulmonía, pero se encontró también  cocaína en sus fosas nasales. Sidney demandó al hospital, diciendo que su hija había muerto como resultado de negligencia médica;  que los médicos tratantes no se esforzaron lo suficiente en realizar las indagaciones para informarse que  ella sufría de depresión, por lo que tomaba fármacos que la ponían en peligro al ser mezclados con aquellos proporcionados en el hospital.  Además, debido a su agitación, se debió sospechar desde un principio el posible consumo de  drogas, (hecho que se confirmó en la autopsia como mencionamos); además, la mezcla de cocaína con los medicamentos administrados, pudo también  haber sido responsable de su muerte. Al preguntarse por qué ésto no fue investigado detenidamente,  Sidney llegó a la conclusión que había sido resultado de la combinación de largas horas de trabajo que los médicos en cuestión habían  experimentado, en combinación con la deficiente supervisión de internos por médicos expertos  (debido a su ausencia física en el hospital con resultantes consultas a larga distancia).
    Zion comenzó a hacer averiguaciones detectivescas de tiempo completo. Sus investigaciones lo llevaron a descubrir, que en los EU, el promedio de horas de guardia de los recién graduados era de 100 a 120 a la semana y hasta 36 seguidas por guardia.   A partir de ese momento, hizo de su vida una cruzada personal para modificar el tiempo de guardias, así como la calidad de supervisión médica en los hospitales durante la noche y días festivos.

    El caso se volvió una sensación, generándose cientos de artículos en periódicos y revistas, debates en programas de televisión, etc. Asimismo, Sidney fue entrevistado innumerablemente en TV y  radio  a nivel nacional.
    En 1987, durante las deliberaciones preliminares al juicio, la corte encontró evidencia con respecto a errores cometidos durante el diagnóstico y tratamiento de Libby Zion. El hospital argumentaba en su defensa, que la Srita. Zion era la culpable,   por no haber revelado a los doctores que tomaba medicamentos y que consumía cocaína; pero admitió  algunas deficiencias, por lo que el Departamento de Salud del Estado de NY impuso al hospital una multa de 13,000 dólares. A partir de este   momento, las averiguaciones se volvieron gubernamentales, con el resultado de que dos años después, el Estado de Nueva York aplicó una nueva ley, en la que se limitaba el trabajo de Internos y Residentes a un máximo de 80 horas por semana   y a un máximo de 24 horas consecutivas. También se dictaminó que un médico supervisor debería estar presente en el hospital a todas horas. A partir de 2003, éstos parámetros se adoptaron a nivel nacional por el Accreditation   Council for Graduate Medical Education, órgano responsable de las normas de enseñanza de las especialidad médicas.
    La sentencia de la corte ocurrió en 1995, culpándose al Interno y a los otros 2 médicos, así como al jefe de piso (considerado responsable de todo lo que acontece en su ala) de contribuir con la muerte de la paciente, que resultó por   "habérsele dado una medicina que teóricamente podía producir la muerte en personas tomando antidepresivos". El veredicto fue de $750,000 dólares pero el juez, a discreción personal, otorgó a la familia Zion sólo la mitad y posteriormente,   se absolvió a los médicos. Pero para ese entonces, las nuevas leyes de guardias y supervisión ya estaban en marcha. Para el lector interesado, el libro "The Girl Who Died Twice" por Natalie Robins, trata ampliamente el caso.
    La obra literaria de Sidney, aparte de los  reportajes mencionados, fue significativa: fundó la revista Scanlan’s Monthly y
escribió los libros: "All About It: The Collected Adventures of a Maverick Reporter " (1982): "The Autobiography of Roy Cohn" (1988);  "Markers" (1990); " Trust Your Mother But Cut the Cards" (1993); y "Loyalty and Betrayal:  The Story of the American Mob" (1994).
    Ávido defensor del Estado de Israel, escribió innumerables artículos sobre la causa sionista, criticando severamente cualquier suceso mundial  que pusiera en riesgo la seguridad del Estado Judío.
    Gracias a Sidney Zion se hicieron reformas en la enseñanza, trabajo y supervisión de los médicos jóvenes aspirantes a una especialidad.  Ese logro permite ahora, sin duda alguna, una mejor atención a los pacientes, e igualmente importante,   una calidad de vida más tolerable para esos médicos en preparación.





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